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Referencias

Calvo Hortensia. “Latin America”. En A Companion to the History of the Book. Ed. Simon Eliot y Jonathan Rose. Blackwell Publishing, 2007: (138-152)

Instituto Caro y Cuervo. “Los servicios de la Imprenta Patriótica de Yerbabuena”. Instituto Caro y Cuervo, www.caroycuervo.gov.co/Noticias/los-servicios-de-la-imprenta-patriotica-de-yerbabuena- [Consultado el 05-03-2020]

Lyons, Martyn. A History of Reading and Writing in the Western World. Palgrave Macmillan, 2010.

Mayor Mora, Alberto, et al. Las Escuelas de Artes y Oficios En Colombia 1860-1960. Vol. Primera edición, Pontificia Univesidad Javeriana, 2014.

Museo de Artes Gráficas de la Imprenta Nacional de Colombia. Bogotá, 2010. [Visitado el 02-03-2020]

Ministerio de Cultura. “Antonio Mariño y la Imprenta Patriótica”. Ministerio de Cultura, www.mincultura.gov.co/prensa/noticias/Paginas/Antonio-Narino-y-la-Imprenta-Patriotica.aspx [Consultado el 05-03-2020]

Ministerio de Cultura. “Patrimonio. Patrimonio arquitectónico”. Ministerio de Cultura, www.mincultura.gov.co/areas/patrimonio/patrimonio-cultural-inmueble/patrimonio-arquitectonico/Paginas/default.aspx [Consultado el 05-03-2020]

Ministerio de Relaciones Exteriores. “Resolución 395 de 2006”. Compilación jurídica de la Cancillería de Colombia, www.cancilleria.gov.co/sites/default/files/Normograma/docs/resolucion_mincultura_0395_2006.htm [Consultado el 05-03-2020]

Price, Jon. “Interpreting Industrial Heritage”. En Heritage interpretation. Ed. Marion R. Blockley. Routledge, 2006: (111-122)

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¿Patrimonio cultural industrial?

En Colombia, el patrimonio industrial es contemplado desde el patrimonio inmueble (Ministerio de Cultura. “Patrimonio. Patrimonio arquitectónico”). El patrimonio industrial no está definido como un tipo de patrimonio individual, es decir, se lee desde la clave arquitectónica. Si bien el patrimonio industrial está incluido dentro de los bienes arquitectónicos, en el caso de la Imprenta Patriótica del ICC también se podría abarcar desde el patrimonio mueble, en cuanto este lugar conserva máquinas que datan de finales del siglo XIX e inicios del XX, y quizá desde el patrimonio inmaterial, pues todavía utiliza saberes del oficio de la imprenta de los siglos XV, XIX y XX. Ante este panorama se ve claramente que esta empresa mantiene las huellas de la industria impresora, la cual fue tan popular y prolífica en la modernización de la nación.

Prensas del siglo XIX e inicios del XX que todavía funcionan en la producción de libros en la Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo

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Breve historia de la imprenta en Colombia

Establecer la fecha, el lugar de origen y el inventor de la imprenta ha sido tema de discusión a lo largo de los siglos; sin embargo, el consenso entre los académicos e investigadores ha llegado a expresar que alrededor de 1440, en la ciudad de Mainz, Johannes Gutenberg fue el creador de la imprenta (Lyons 27). Si bien el desarrollo de las técnicas de la producción de papel y el avance de la metalurgia fueron puntos clave para la fabricación del primer prototipo de la imprenta, también lo fueron el crecimiento de la demanda por una educación secular y humanista en las élites europeas y el auge de las universidades en Europa (28). Así pues, en palabras de Martin Lyons,

[p]rinting ensured a wider diffusion of literature than ever before to the cultivated elite, and for this reason it has been labelled a ‘communications revolution’. Print made possible a much faster rate of production than before. Scribes usually copied three to four pages per day, but the printing press could produce at a much faster rate than this and therefore disseminate texts more widely (33).

Johannes Gutenberg
(1394 o 1399- 1468)

La llegada de la imprenta a las colonias españolas en América data del año 1539 en el virreinato de la Nueva España (México), es decir, casi un siglo después de la invención de esta tecnología. En este contexto colonial, la imprenta sirvió para propósitos ideológicos, políticos y administrativos de España. Según Hortensia Calvo, “the first presses were brought to Mexico City and Lima for the explicit purpose of aiding missionaries in the Christianization of native populations” (139). La religión y el poder administrativo fueron las causas por las que la imprenta llegó a los territorios conquistados por los españoles; empero, las órdenes religiosas tuvieron la potestad sobre las máquinas debido a sus intenciones evangelistas. Por tal motivo, solo hasta el año de 1736, en la Nueva Granada y, de manera especial en Santafé de Bogotá, se estableció la primera imprenta gracias a los Jesuitas.

Representación de las misiones de los Jesuitas en América Latina

A diferencia de Europa, la imprenta en las colonias españolas en América sirvió para consolidar el poder español y no representó una amenaza contra la corona, pues el manejo de estas máquinas y procesos estaba en manos de la Iglesia y de los altos rangos políticos. No obstante, entre 1791 y 1793, Antonio Nariño construyó, en Santafé de Bogotá, junto con los artesanos locales una imprenta a la que llamó Imprenta Patriótica. Esta empresa funcionó bajo el mando de Nariño e imprimió “algunas oraciones religiosas, un par de libros importantes, 70 entregas del Papel Periódico de Santafé de Bogotá y, por supuesto, los célebres Derechos del hombre y del ciudadano, que causarán tantas penurias, aunque también algunas satisfacciones al santafereño” (Ministerio de cultura. “Antonio Nariño y la Imprenta Patriótica”).

Posteriormente, en el siglo XIX, la imprenta sirvió como puente entre la política y el periodismo colombiano. Periódicos como El diario político de Santafé (1810) de Francisco José de Caldas y José Joaquín Camacho y la Bagatela (1811-1812) de Antonio Nariño sentaron los precedentes para ver la imprenta como un hito importante en las disputas políticas desde la prensa. De este modo, periódicos de carácter oficial, opositor, liberal, conservador, satírico, literario ̶ por solo nombrar unos ̶ comenzaron a proliferar, formando así ideologías y comunidades lectoras en los ciudadanos. Ya en la década de los ochenta, “se instalaron 30 equipos tipográficos y se alcanzó el número de 122 imprentas en funcionamiento” (Museo de Artes gráficas) en todo el territorio nacional.

Prospecto de La Bagatela, periódico fundado por Antonio Nariño en 1811

Dentro del auge de las imprentas en la nación y, sobre todo, en Bogotá en el siglo XIX, se afianzaron técnicas como la xilografía, la litografía y la tipografía. Gracias a esto, se desarrollaron oficios para el funcionamiento de la imprenta. Los roles del cajista, el tipógrafo, el litógrafo, el impresor o el corrector tuvieron gran relevancia en el proceso de la impresión y ello condujo a que a finales del siglo XIX se fundara la Escuela Salesiana de Artes y Oficios1. “La escuela de Bogotá se creó con el nombre del Pontífice interesado en que se fundara esta obra y en los derechos de la clase obrera. Primero fueron los talleres de sastrería, talabartería, carpintería y zapatería; al siguiente año se unieron los de encuadernación, mecánica, imprenta y herrería, y en 1893 se incorporó la fundición de tipos” (Mayor Mora 114). En este orden de ideas, este panorama apunta a la necesidad de formar mano de obra calificada en el campo de la impresión y, además, señala la importancia de la imprenta dentro de la modernización de la ciudad.

Clase obrera bogotana segunda década del siglo XX

Aunque la industria de la imprenta en Bogotá era, principalmente, manual, la llegada de maquinaria desde Estados Unidos, Alemania e Inglaterra introdujo técnicas como la linotipia en 1915, la cual aceleraba el proceso de la tipografía. A este avance tecnológico y técnico le siguió la inclusión del offset, la fotocomposición y la pre-prensa digital.

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Industria impresora: ¿patrimonio cultural industrial de Bogotá?

Soy Juanita Albornoz Pelayo, literata de la Universidad de los Andes y estudiante de la maestría en Patrimonio Cultural Mueble de la misma institución. A continuación, usted verá los primeros esbozos de mi proyecto de investigación, el cual gira entorno a la industria impresora bogotana desde la perspectiva del patrimonio cultural industrial.

El tema de esta investigación es la importancia de entender la imprenta bogotana a partir del caso de la Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo (ICC), dentro del patrimonio industrial de la nación. No solo se tendrá en cuenta el inmueble donde funciona la empresa, también se tomará en consideración los tipos de máquinas, las técnicas y los oficios que perduran y se utilizan en la producción de libros en la actualidad. Para llevar a cabo esta investigación y formular una valoración adecuada se recurrirá a disciplinas como el patrimonio cultural, en un intento por entender la relevancia de la imprenta como un bien de interés nacional de acuerdo con las legislaciones sobre patrimonio cultural; la historia, en la búsqueda de antecedentes de la Imprenta Patriótica del ICC; la archivística, para rastrear otras imprentas en Bogotá que enriquecieron el acervo documental de la nación y sobre las cuales la imprenta del ICC se basó para su consolidación como imprenta que retoma técnicas y maquinarias del pasado; la arquitectura, para ver la relación del inmueble donde funciona la Imprenta Patriótica del ICC con los procesos, técnicas, oficios y maquinarias

Prensa de linotipia. A Bogotá fue traída en 1915, casi un siglo después de su invención.

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Industria impresora en Colombia: la Imprenta Patriótica del ICC

La Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo se inauguró el 20 de julio de 1960 y está ubicada en la Hacienda Yerbabuena (Chía, Cundinamarca). Si bien es una imprenta creada en el siglo XX, allí “funcionan técnicas que abarcan cinco siglos de adelanto y registro del conocimiento: el tipo suelto (1450), la tecla mecánica (linotipo) (1880) y la tecla electrónica (computador) (1980)” (Instituto Caro y Cuervo). Esta mezcla de técnicas, máquinas y temporalidades recuerda que la industria de la imprenta evoluciona con el avance de la tecnología, pero ello no quiere decir que los saberes y las maquinarias de épocas pasadas sean obsoletos en el presente. En efecto, la producción de libros en esta imprenta es el reflejo de la sincronización de los procesos, técnicas y máquinas del pasado y del ahora. Entonces, ¿podría tratarse esta imprenta como representación de la industria impresora en el patrimonio industrial?