{"id":137,"date":"2021-04-28T01:44:15","date_gmt":"2021-04-28T01:44:15","guid":{"rendered":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/?p=137"},"modified":"2021-05-20T23:27:25","modified_gmt":"2021-05-20T23:27:25","slug":"deeper-than-reason","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/2021\/04\/28\/deeper-than-reason\/","title":{"rendered":"Deeper than Reason"},"content":{"rendered":"\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Sobre las emociones y c\u00f3mo operan. Rese\u00f1a y comentarios de la primera parte de la obra <em>Deeper than Reason. Emotion and Its Role in Literature, Music, and Art<\/em>, escrito por Jenefer Robinson.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Inicio este escrito resaltando un aspecto que considero digno de admirar, y es la constante problematizaci\u00f3n del tema a trabajar antes de entrar de lleno en lo que interesa. La obra de Jenefer Robinson presenta un amplio espectro de teorizaciones sobre lo que son, y c\u00f3mo operan, las emociones desde la perspectiva filos\u00f3fica y psicol\u00f3gica. Se pregunta, adem\u00e1s, si es realmente necesario responder emocionalmente a los poemas y a las novelas para entenderlos apropiadamente, pero esto hace parte de una tesis que no detallaremos por ahora<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Es necesario decir, desde luego, y en sus mismas palabras, que su trabajo se orienta a analizar enfoques emp\u00edricos psicol\u00f3gicos y neurocient\u00edficos sobre el problema.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">La primera idea que discute Robinson es la que dicta, de manera superflua y ambigua, que las emociones no son m\u00e1s que sentimientos, siendo por ello estados mentales privados de la conciencia conocidas solo mediante la introspecci\u00f3n. La autora critica que los sentimientos no pueden identificarse con las emociones de manera simple (2005, p. 5). As\u00ed, por ejemplo, la ira no debe entenderse como un turbulento sentimiento interior, sino un comportamiento vengativo (p. 6). Pero esto \u00faltimo no debe malinterpretarse, pues tampoco es correcto que las emociones, como argumentaron muchos fil\u00f3sofos y psic\u00f3logos de mediados del siglo XX, debieran ser estudiadas como caracter\u00edsticas de comportamientos o como disposiciones a comportarse de cierta manera, pues el problema de esta postura, escribe Robinson, es que muchas veces las emociones no est\u00e1n acompa\u00f1adas de ning\u00fan tipo de comportamiento.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Los que defienden esta postura respecto a los comportamientos precisan, no obstante, explica la autora, prefieren formular que las emociones son disposiciones o tendencias a comportarse de ciertas maneras. El problema, apunta Robinson, es que, a partir de los comportamientos o, si se quiere, de las tendencias de comportamientos, no se podr\u00eda distinguir, por ser pr\u00e1cticamente imposible, dos emociones muy cercanas.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Otra forma en la que se han estudiado las emociones, resalta la autora, es la que tiene que ver con su equiparaci\u00f3n a respuestas fisiol\u00f3gicas de distintas clases. La cuesti\u00f3n est\u00e1 en que los cambios fisiol\u00f3gicos pueden responder a muchos elementos, y no necesariamente a las emociones, aunque, seg\u00fan Robinson, son considerados un componente importante para el an\u00e1lisis de las emociones.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Luego de lo anterior, y habiendo soslayado estas posturas, la autora se dedica a analizar la <em>Teor\u00eda del juicio<\/em> o cognitiva. La base de esta teor\u00eda puede comprenderse como sigue: yo juzgo que algo me ha ofendido, y con base en este juicio es que me enojo. Puede ser tambi\u00e9n que me siento arrepentido porque juzgo que algo malo ha pasado por mi culpa. Algunos fil\u00f3sofos como Salom\u00f3n, expone la autora, sostienen que hay algo m\u00e1s que solo el juicio, y es que las emociones deben tener una <em>intencionalidad <\/em>(2005, p. 11). Es decir, si yo envidio, ha de ser algo en concreto. De tal manera es que, lo que juzgo, posee una intencionalidad, y entonces tanto las emociones como los juicios tienen un contenido que comprende un proceso de cognici\u00f3n. Esto, sin embargo, para Robinson, no prueba que una emoci\u00f3n sea un juicio, pero muestra que podr\u00eda serlo. Hasta este momento, y sintetizando un poco, la autora detalla que las emociones no pueden ser reducidas a sentimientos, a estados fisiol\u00f3gicos o a formas de comportamientos. No obstante, ella supone razonable que las emociones deban al menos <em>incluir<\/em> una especie de juicio (p. 11), pues encuentra que tanto fil\u00f3sofos como psic\u00f3logos de la teor\u00eda del juicio concuerdan en que los <em>juicios<\/em> involucrados en una emoci\u00f3n son <em>evaluativos<\/em> acerca de situaciones en t\u00e9rminos de lo que se quiere, desea, valora, interesa y motiva (p. 12)<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/span><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"616\" src=\"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2021\/05\/12-angry-men-1957-Sidney-Lumet.-1024x616.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-183\" srcset=\"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2021\/05\/12-angry-men-1957-Sidney-Lumet.-1024x616.png 1024w, https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2021\/05\/12-angry-men-1957-Sidney-Lumet.-300x180.png 300w, https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2021\/05\/12-angry-men-1957-Sidney-Lumet.-768x462.png 768w, https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2021\/05\/12-angry-men-1957-Sidney-Lumet..png 1277w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>[1957] 12 angry men. Sidney Lumet.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Robinson se pregunta, luego de estos diagn\u00f3sticos, por lo que podr\u00eda haber de equivocado en la teor\u00eda del juicio, y encuentra que el punto problem\u00e1tico est\u00e1 en c\u00f3mo caracterizar la relaci\u00f3n entre emoci\u00f3n y juicio. Algunos de estos te\u00f3ricos piensan que las emociones son iguales a los juicios; otros que los juicios son condiciones <em>suficientes<\/em> para las emociones, mientras que otros sostienen que los juicios son una condici\u00f3n necesaria para las emociones, mas no suficiente (2005, p. 14). Una objeci\u00f3n obvia a todo esto del juicio es que, expone la autora, se pueden hacer juicios evaluativos relevantes sin sentir la correspondiente emoci\u00f3n:<\/span><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">I can judge dispassionately that a demeaning offence has been committed against me or mine, yet philosophically shake my head and murmur forgivingly: \u201cIt\u2019s the way of the world\u201d. Even if I make the \u201cright\u201d judgement, anger is not inevitable. <\/span><\/p><cite><span class=\"has-inline-color has-black-color\">(pp. 14-15)<\/span><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">La conclusi\u00f3n en este apartado es que un juicio no es suficiente para que ocurra una emoci\u00f3n. Sabiendo esta conclusi\u00f3n, Salomon (el fil\u00f3sofo antes mencionado), argumenta, seg\u00fan Robinson, que una emoci\u00f3n no es un solo juicio, sino un sistema de juicios, mientras otros teorizadores sostienen que el juicio puede variar de intensidad, algo que para la autora no convence, pues se podr\u00eda hablarse de intensidad respecto a emociones, pero sobre juicios ser\u00eda algo controversial para el an\u00e1lisis. Lyons, otro autor que refiere Robinson, plantea que un juicio evaluativo no es suficiente para que ocurra una emoci\u00f3n, pero que, si la evaluaci\u00f3n causa una <em>anormal respuesta fisiol\u00f3gica<\/em>, entonces s\u00ed es suficiente. La autora expresa que esto no alcanza a explicar por qu\u00e9 algunas veces los juicios evaluativos conllevan a cambios fisiol\u00f3gicos y a emociones y en otras ocasiones no (p. 16).<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Los te\u00f3ricos de la teor\u00eda del juicio sostienen que sin juicio no puede haber emoci\u00f3n. Y sobre esto la autora se pregunta, y en efecto suscribimos su cuestionamiento: \u00bfc\u00f3mo puedo sentir miedo sin evaluar que algo es una amenaza? Los fil\u00f3sofos, expone Robinson en t\u00e9rminos generales, algo que podr\u00eda cuestionarse, tienen la tendencia a pensar las emociones como estados mentales directos y <em>proposicionales<\/em> (p. 17), lo que hace que una emoci\u00f3n parezca un fen\u00f3meno mental puramente interno, considerando por ello que las emociones son la quintaesencia del fen\u00f3meno humano (p. 18). Algunos psic\u00f3logos, como por ejemplo Lazarus, no estudia las emociones en t\u00e9rminos <em>proposicionales<\/em> sino <em>situacionales<\/em>. Esto quiere decir, para Robinson, que vemos el ambiente bajo una descripci\u00f3n particular (ofensiva, de p\u00e9rdida, etc.), aunque no sea necesariamente la forma en como el ambiente se <em>aparece<\/em>.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Robinson apoya la idea de que no tenemos que describir las emociones como proposiciones, sino que podemos caracterizarlas como un <em>ambiente-considerado-o-visto-bajo-un-cierto-aspecto<\/em> (p. 18). Esto quiere decir que las emociones son caminos en que el organismo interact\u00faa con los ambientes, esto es, caminos de evaluaci\u00f3n en t\u00e9rminos del c\u00f3mo afecta al sujeto, por lo que no hay que pensarlas como provocadas por el ambiente, sea este interno (pensamiento e imaginaci\u00f3n) como externo, visto desde un <em>aspecto<\/em> particular (amigable, amenazante, etc.)<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Con el desarrollo de la primera parte de su obra, Robinson da cuenta de que, inmersa en las teorizaciones en psicolog\u00eda y neurociencia, las emociones parecen requerir, primero, una evaluaci\u00f3n (<em>appraisal<\/em>) no-cognitiva. Ya sabemos, con la autora, que las emociones son t\u00edpicamente disparadas por alguna evaluaci\u00f3n basada en algo importante o de inter\u00e9s para el sujeto, y que las diferentes emociones parecen distinguirse por los diferentes tipos de evaluaci\u00f3n que se hagan (p. 57). El problema aqu\u00ed es que una persona puede hacer un correcto juicio, pero no responder emocionalmente. All\u00ed es donde precisamente entra la cuesti\u00f3n de la evaluaci\u00f3n no-cognitiva, que explicar\u00eda los cambios fisiol\u00f3gicos de los sujetos (de expresi\u00f3n, por ejemplo). Esta evaluaci\u00f3n no-cognitiva es r\u00e1pida y autom\u00e1tica, y pareciera llamar la atenci\u00f3n y tratar, escribe la autora, con eventos urgentes del ambiente registrados como significativos de vida o muerte para el organismo, para su buen estar o para el de su grupo. Todo esto le lleva a concluir a Robinson que una emoci\u00f3n es un proceso que incluye diferentes eventos y, en particular, evaluaciones afectivas y cognitivas:<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">1. Hay una evaluaci\u00f3n afectiva (autom\u00e1tica) de la situaci\u00f3n que llama la atenci\u00f3n o que es significativa para el organismo. Esto causa<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">2. Respuestas fisiol\u00f3gicas y motoras de varias clases, donde el organismo trata con la situaci\u00f3n de acuerdo a la evaluaci\u00f3n afectiva, lo que le lleva a<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">3. Una evaluaci\u00f3n cognitiva m\u00e1s precisa o a un monitoreo de la situaci\u00f3n, viendo as\u00ed si la evaluaci\u00f3n afectiva es apropiada, modificando la actividad autom\u00e1tica y monitoreando el comportamiento.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Ahora bien, la complejidad de este proceso aumenta cuando no se reacciona a un evento externo sino a un pensamiento o creencia, pues ah\u00ed el monitoreo cognitivo es <em>m\u00e1s sofisticado<\/em>. Pero \u00bfqu\u00e9 quiere decir ser m\u00e1s sofisticado? Me lo pregunto, pues la melancol\u00eda, el vac\u00edo interno, la angustia y el desasosiego parecen situarse en este espectro de emociones internas, al menos en apariencia, aunque ya veremos c\u00f3mo se desarrolla el tema.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">En s\u00edntesis, expone la autora: \u201cTo put the point dramatically, what turns a cognition into an emotion is an affective appraisal and its concomitant physiological changes.\u201d (2005, p. 62). Pero \u00bfc\u00f3mo se explica esta evaluaci\u00f3n afectiva? Robinson revisar\u00e1 varios planteamientos, yendo desde la idea de los <em>componentes de aproximaci\u00f3n<\/em> hasta la teor\u00eda de las <em>emociones b\u00e1sicas <\/em>ya mencionada, detallando problemas en cada una de ellas. Finalmente, y al encontrarse con la teor\u00eda de LeDoux, donde se explica que la memoria no es un solo sistema, sino que hay un sistema de <em>memoria emocional<\/em> independiente del sistema de m<em>emoria declarativa<\/em>, la autora parece aceptar el planteamiento para sostener que las evaluaciones afectivas vinieran programadas por una memoria emocional (lista para activarse autom\u00e1ticamente y provocar cambios fisiol\u00f3gicos una vez la atenci\u00f3n se centra en los est\u00edmulos que despiertan la memoria) (p. 72). Luego de ello: \u201cIn short, once an emotional process has been initiated, there is constant cognitive monitoring of the situation.\u201d (2005, p. 75).<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Robinson expresa que la emoci\u00f3n es un proceso que se despliega en tanto la situaci\u00f3n es evaluada y reevaluada en continua retroalimentaci\u00f3n con el ambiente, siempre disparada por una evaluaci\u00f3n afectiva no-cognitiva. Ahora bien, y para cerrar este documento, consideramos importante los planeamientos de la autora acerca de c\u00f3mo nombramos las emociones y la forma en que se piensan a trav\u00e9s de la cultura y el lenguaje (el ejemplo de emociones que existen en algunas idiomas y lenguas y en otros no), adem\u00e1s de que su afectaci\u00f3n en las formas de categorizarlas y recordarlas puede llevarnos al error, siendo muchas veces que la elecci\u00f3n de palabras para explicarla sea ambigua. Por todo esto, en psicolog\u00eda hay corrientes y autores que tratan de crear sistemas de emociones bajo la idea de un l\u00e9xico universal para ellas, pero desde el inicio sabemos que estos esfuerzos no pueden comprender, por m\u00e1s que quisieran, la totalidad de las mismas.<\/span><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Respecto a esto, la autora parte del postulado, convertido en axioma, de que las expresiones art\u00edsticas son resultado de las emociones de los creadores, base del movimiento rom\u00e1ntico de finales del siglo XVIII.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Habi\u00e9ndose detenido en la teor\u00eda del juicio, Robinson pasa a examinar la teor\u00eda cognitiva de las emociones en psicolog\u00eda, planteando que gran parte de los pensadores adheridos a esta postura est\u00e1n interesados en sistematizar emociones para crear tipolog\u00edas evaluativas. Por ello, establecen sistemas de <em>emociones b\u00e1sicas<\/em> de las cuales buscan desprender sus an\u00e1lisis y en una suerte de casu\u00edstica de los problemas.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Desde luego, existen posturas (como la de Greenspan) que se alejan de este punto de vista diciendo que las emociones no pueden ser juicios o creencias, pues tienen un criterio de racionalidad diferente al de los juicios o creencias. Para Greenspan hay un componente evaluativo, desde luego, pero niega que sea necesariamente un juicio. Autores como Rorty, muestra la autora, establecen que el componente evaluativo de la emoci\u00f3n puede ser pensado m\u00e1s en t\u00e9rminos de patrones relevantes(<em>patterns of salience<\/em>) que en t\u00e9rminos de juicios. Es decir, lo que toma relevancia y es importante para el sujeto.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Referencias<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span class=\"has-inline-color has-black-color\">Robinson, J. (2005). <em>Deeper than Reason. Emotion and Its Role in Literature, Music, and Art<\/em>. Clarendon Press Oxford.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre las emociones y c\u00f3mo operan. Rese\u00f1a y comentarios de la primera parte de la obra Deeper than Reason. Emotion and Its Role in Literature, Music, and Art, escrito por<span class=\"more-button\"><a href=\"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/2021\/04\/28\/deeper-than-reason\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\">Deeper than Reason<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":90,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-137","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/users\/90"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=137"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/137\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":244,"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/137\/revisions\/244"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visiones.uniandes.edu.co\/rruizv\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}